martes, 24 de mayo de 2011

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Bibujo. Textos recientes

martes, 24 de mayo de 2011


Continuando con el artículo escrito el martes, me decido por abordar lo relativo a los colores y texturas; y es así, como debo proponer que mi intención es asumir la responsabilidad con el espectador, permitir que por un momento despeje su atención de las mundanas angustias y pueda concentrarse, de manera de obtener un conjunto de sensaciones que le permitan ser más feliz. En alguna oportunidad he hecho mención a la felicidad como derecho, pareciere buen momento para reflexionar por un momento sobre el propio termino ¿qué es un derecho? y la respuesta parece ser de esas extremadamente complejas, pero, por un momento, conformemos con algo extremadamente simple: asumamos que es un termino que hace alusión a la aptitud que te confiere una norma, entendamos que existen normas no escritas cuya aplicación puede recaer sobre cualquier persona, entonces tenemos, que ese derecho a ser feliz no es más que la aptitud que tiene cualquier ser humano a alcanzar un estado psicológico pleno. Es así como, todos los seres humanos tenemos el derecho a alcanzar la felicidad y con ese mismo fin, la supra organización a la cual conocemos como estado tiene el deber de hacer todo lo posible por promover todo tipo de actividades tendentes a lograr dicho objetivo. Luego entre esas actividades está en términos generales el arte y todo lo que lo que puede comprender.

Digamos, ese derecho es una necesidad básica del ser humano y será de máxima importancia para el gobierno de una nación, entre otras cosas, debido a que actuará y será apreciada como indicador del nivel de su desempeño. Ejemplos sobran, Rusia con el Bolshoy , Italia con el diseño, Venezuela con las orquestas juveniles, etc.

Los colores y las texturas que empleo definitivamente son producto de la influencia que sobre mi trabajo tuvo el contacto con la profesora Luisa Richter, durante el año 2007, quien me permitiera acercarme a su taller y participar en algunas actividades.

La gama de grises son los conocidos “davies gray” y “paynes gray” dos preparaciones de infinita realidad para los trópicos. En nuestro espectro de visión, pocas veces encontraremos tan bien representadas las sombras o más bien los propios objetos. Digamos de otra manera, en el trópico las características de nuestra luz nos permiten ver con máxima apreciación un conjunto de sombras que conforman nuestra realidad visual, rara ves vemos en materia de paisajes, colores altamente definidos, la gran mayoría de las veces lo que apreciamos son un conjunto de sombras azules y verdes y por reducción el objeto propiamente.

Las texturas resultan, en la mayoría de las veces producto del acto de integrar a la preparación de las pinturas tierra arcillosa del Ávila, la montaña de la ciudad.

Trasciende ese acto de mezclar los colores industriales con tierra, a un acto meramente plástico, Es algo como que por un momento, tratar de integrar la esencia de la belleza, la majestuosidad de un supercomplejo de sensaciones, vistas y colores ultradinámicos.

Las proporciones de la mezcla entre la arcilla la cual debe ser recogida luego de muchas oportunidades de selección según necesidades de colores, en una gama que oscila desde el colores muy claros hasta rojos intensos en días de sol intenso, transportada hasta el taller siempre en diferentes contenedores evitando se mezclen, para luego ser escogida y finalmente cernida, son muy del momento, me refiero, no tengo una tabla de medidas o receta, en todo caso va con la experiencia con la dinámica del día.

En el momento de planificar la administración de las diferentes tonalidades en el lienzo generalmente parto de un proceso que se inicia con alguna idea que va convirtiendose en composición mediante el desarrollo de las notas que también, van convirtiéndose en líneas.

¿Cuándo, cuánto y cómo? en determinados momentos, generalmente cuando me considero agotado en la exploración de un determinado concepto, asumo el reto y libremente, excepto con algún elemento de diseño muy básico, como podría ser la figura de una caraota, empiezo a reproducirlo en el cuaderno de notas o libro de bocetos, una y otra vez, una y otra vez, desde cualquier ángulo, variando las proporciones, tratando de descontaminarlo, para quizás después complicarlo con otro elemento. Una y otra vez, muchas veces, montones de veces; diferentes días, otros momentos; retomándolo con pasión; nunca olvidarlo por mucho tiempo, constancia, disciplina. Puede ser obsesión, un proceso de reflexión severa, intensa. Mucho trabajo y llegado el momento encuentro una respuesta, puedo o no emplearlo.

De ser negativa la respuesta, entonces volver a emplear el método, una y otra vez; de ser positiva, es entonces el momento de proyectar el lienzo, pero aún en el libro de bocetos. Lo diagramo. Hago los apuntamientos necesarios para tratar de no olvidar nada en el momento de trazar el lienzo.

Ahora el proceso luce indetenible, tengo una basta carga de energía, una cantidad de conceptos claros, nada se improvisa, todo va en la caja de soluciones...

Llega el gran momento, los lienzos grandes se hace de una particular emoción... Tomo las precauciones para guardar las proporciones, generalmente demarco las áreas con cuerdas de pabilo clavadas con pequeñas tachuelas al bastidor, esto en particular si deseo respetar algún tipo de perspectiva y es entonces cuando procedo a bocetear con carboncillo y lápiz de grafito.



Caracas, 19 de febrero de 2011.




¿Dónde está la etimología o el origen de mi dibujo, la razón de su existencia, de su significación y de su forma?


¿Cuál es la semántica o el significado del dibujo y de sus combinaciones, en mi creación o hacia dónde está el eje de mi creación?


Goethe (1739-1782) justamente antes de morir hizo referencia a la naturaleza de la realidad y a lo largo de su vida reflexionó sobre la visibilidad del color, de alguna manera, buena parte de su tema de estudio estuvo vinculado con exponer su teoría del color la cual de alguna manera propone la crítica avanzada sobre el trabajo de Newton.


Los resultados de esa y otras tantas propuestas concluyen en que:


• Todo es relativo y pareciere ser directamente proporcional a que cuando creas propones conceptos que reflejan tu capacidad y las circunstancias del tiempo que te tocó vivir.


• Cuando creas propones conceptos que contextualizan tu propia sensibilidad.


Luego, pretender verter en una superficie bidimensional objetos palpables de naturaleza tridimensional va a requerir una actividad esencialmente humana, va a requerir creatividad, habrase de transformar eso que hemos denominado la tercera dimensión en parte del plano. Ahora, parte del discurso deberá tratar de responder cómo se logra técnicamente este suceso. Apriorísticamente me atrevo a proponer que la respuesta está condensada en tres frases:


• Los impulsos y decisiones que tome el creador en el momento de hacer sus proposiciones constituyen la base de todo ese proceso de integración de una dimensión a otra y naturalmente, de sus resultados.


• La vida y en consecuencia el arte debe ser tenida como algo enigmático.


• No hay respuesta para todo.


Desde que recuerdo, presente en mi está la necesidad de crear, de hacer, de convocar algo que con los años descubrí que es un poder y no un obrar, de algo que es un luchar y no un pensar, de algo sobre lo que un poeta ya comentó: No es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; es decir, de viejísima cultura, de creación en acto. Con ello quiero significar que aunque ángel y musa y duende son bien diferentes pero comunes entre los creadores, prefiero que cuando se hagan presentes me pillen trabajando y por eso en ello creo: hay que trabajar.


Creo en la permanencia de la gratitud del buen proceder y en la presencia permanente del color como su correspondiente en mi creación.


Definitivamente atiendo a los conceptos de matiz, intensidad y brillo como a los de comer, conversar y bailar.


Niego la precedencia del dibujo sobre cualquier otro mecanismo de expresión de la sensibilidad humana, pero estoy de acuerdo en tenerlo como el único y universal de los medios cuando se trata de comunicar conceptos complejos.


Mi pintura, en fin, busca comunicar la no presencia de algo que esta limitado por en umbral de la fragilidad de la memoria; cada vez que detectamos la ausencia de algo lo podemos hacer porque hemos recurrido a la memoria. Es así que la proposición que efectúo la pretendo circunscribir al hecho de presentar la no presencia, no como una carencia, sino probablemente como un recuerdo que puede no llegar a hacerse presente en la consciencia, en cualquier caso pretendo que la vivencia del espectador sea tangencial en el tiempo y de disfrute sobre las formas y colores.

Miércoles, 22 de diciembre de 2010


Bien vale la pena asistir a un entierro. En la mayoría de las oportunidades sencillamente consiste en la ceremonia final de la vida. Nunca más el cadáver será visto, al menos vivo. Se da por eliminado, ya no cuenta ni pasa. Como artista no tengo ninguna devoción por la muerte ni aun por sus significados, en todo caso, me siento frente a ella, algo así como los médicos: totalmente adverso. La muerte no solamente afecta a las personas naturales, sino a tantas otras instituciones, por ejemplo, a los países, a las naciones que también pueden morir, pero no por el paso del tiempo digamos, o por envejecimiento, sino por disponerlo algún desbaratado pensador.


No puedo sustraerme de la cruel realidad política que me afecta al ver como se trata de destruir todo la organización administrativa que permitió el ejercicio de las libertades dentro de un sistema democrático el cual permitiera que pudiéramos vivir sin miedo. Hoy, me cuentan que han sido aprobadas leyes que quitan la libertad a las universidades, lo que significa que las mismas pasan a ser algo así como un ministerio más, algo como otra cualquiera institución dependiente jerárquicamente del poder central.


La tristeza me llega al fondo de la consciencia, se han perdido cientos de años de evolución administrativa. Me llena de rabia el ver la absoluta pasividad que circunda el ambiente. Con la excepción de algún profesor universitario que conozco, nadie aborda el tema, es un asunto de alguna minoría intrascendente. Siempre me hice critico de los pasados gobernantes de la democracia, pero ahora puedo apreciar que los militares egresados de la academia venezolana son algo peor que todo lo egresado de la sociedad civil, son lo peor. Constituyen el maladraje más viscoso de lo más malo del ser humano. Con toda seguridad para eso fueron formados.


martes, 31 de mayo de 2011








Convencionalmente el dibujo a sido asociado con pluma, lápiz, y papel, pero los artistas han dibujado líneas sobre paredes, tierra, cerámica, película y pantallas de computadoras, todo con herramientas tan disímiles cuyo rango oscila entre palitos pasando por espátula hasta pixeles. Tratando de ver más allá de las definiciones institucionalizadas de medio, se discute aun en la actualidad tratando de significar que la propia historia de del dibujo asume el escape de la simple representación sobre la página hacia algo que excede en el tiempo y el espacio como su medio.


La espontaneidad de lo presente permite el dialogo con el espectador. El elemento que se yergue en la obra carece de complejo para permanecer en el tiempo y en el espacio y está presto para ser el protagonista de cualquier hazaña mental. Nada ni nadie, la realidad o la fantasía y aun el olor a calamares frescos o el sabor del chocolate pueden hacerte detener en la búsqueda de algo que ya sepercibe, más aun no eres capaz de recordar. Recuérdate que solo puedes ver lo que has aprendido, lo que tu memoria permite.




Algo ocurre, cesa la confrontación se unifican las fuerzas, miras con detalle, con atención. Vas a descubrir.


Como autor siento haber captado la atención del espectador, se debela un sueño... ¿por qué? El observador calla, trata de iniciar un paseo por su propia mente y allí sigue, observa, se detiene, palpa la presencia de algo que no esta, ordena las sombras, cada línea parece conducirlo a la historia que se inicia.


Se trata de penetrar el ámbito de intimidad del elemento presente en la obra, sin perturbar sus secretos ni los del espectador. Las plantas, los animales y aun las pinturas tienen una vida secreta. Entonces, podemos decir que lo presentado es un elemento etéreo, un no presente capaz de afirmar una posición en el espacio.


Juan Lorenzo Hernández


Caracas, 20 de enero de 2011




martes, 31 de mayo de 2011








Aplicar el método histórico a lo particular pareciere poderlo todo justificar. Sin embargo, y por esta vez pretendo ensayar bajo esa premisa la respuesta al por qué de los resultados que obtengo en mis trabajos.


Con tal fin, haré particular referencia a lo expuesto por el Profesor Gombrich (2006) quien páginas antes de abordar el capítulo titulado “Arte Experimental” orienta sus explicaciones para justificar que lo que hoy llamamos “arte moderno” se construye de manera elemental por o sobre la sensación de insatisfacción y estancamiento que provocó el aporte de las propuestas efectuadas por tres diferentes pintores y como estas se convertirían en los conceptos generadores de tres de sus diferentes movimientos y sobre los cuales se construiría lo llamado moderno.


Veamos, Cézanne se hizo particularmente sensible a lo que consideró que afectaba al movimiento impresionista, concretamente a lo que constituía la perdida del sentido del balance y el orden al centrar toda su preocupación en captar ese momento fugaz, y con lo que negaban las sólidas y provechosas formas de lo natural. Van Gogh, por su parte, había sentido que al rendirse ante las impresiones visuales y sin explorar nada excepto las cualidades ópticas de la luz y el color, el arte estaba en peligro al desechar esa intensidad y pasión através de la cual solo los artistas pueden expresar sus sentimientos y los de sus iguales; y Gauguin, finalmente, estuvo insatisfecho del todo con la vida y el arte que en su medio consiguió, él aspiró por algo mucho más simple y mucho más directo y deseó hallarlo entre los primitivos.


La solución que aportó Cézanne guió la historia del arte hacia el cubismo el cual se originó en Francia; Van Gogh, guió el devenir de los hechos hacia el expresionismo el cual obtuvo su principal respuesta en Alemania, y por último, Gauguin, pretendió resolver en las variadas formas de primitivismo.


Ahora bién, lo expuesto se constituye como las variables que operan en lo que provocó el surgimiento del movimiento al cual de una u otra manera pertenezco. Pertenezco, no porque sea electivo, en todo caso por durante su vigencia me tocó trabajar.






Siendo consecuente con lo expuesto, es el momento de contestar, ¿por qué? ¿Qué me lleva a hacerlo? ¿Qué me condiciona? ¿Por qué emplear determinados colores, texturas, grises? ¿Porqué de la fuerza tauromaquia que pretende fundirse con la ternura de las flores? ¿Cuál es el disfrute? o ¿será la particular sensación que tienes cuando las personas se detienen a detallar la obra?






De antemano, puedo adelantar mi rechazo, más bien mi desinterés por dar respuesta a las referidas preguntas. En todo caso, creo que lo haré bajo la presión que me impone someterme al proceso de legitimación de mi obra, ya que he oído que en la actualidad al artista se le perdona todo, excepto la ignorancia, o algo así. Total que para ser tenido como creador se necesita un soporte teórico personal y es en tal sentido que lo asumo.






Demostrar que es posible aportar algo para solucionar un problema requiere valor.


Para demostrar que algo es bueno, se debe captar la atención de las personas a las que va dirigido.


Para captar la atención de las personas es requisito atender a sus necesidades.


La necesidad de atender a lo bello es la más común.


Las personas viven entre lo tierno y lo agresivo y solo lo bello puede comprender esas sensaciones.


Lo bello pareciere oscilar entre el turquesa y el violeta, el dibujo es una mimesis del cuerpo de la mujer, solo sus líneas son capaces de reproducirlo todo.


















Gombrich, E. H. (2006). The Story of Art. New York : Phaidon Press Inc.




martes, 31 de mayo de 2011








Aplicar el método histórico a lo particular pareciere poderlo todo justificar. Sin embargo, y por esta vez pretendo ensayar bajo esa premisa la respuesta al por qué de los resultados que obtengo en mis trabajos.


Con tal fin, haré particular referencia a lo expuesto por el Profesor Gombrich (2006) quien páginas antes de abordar el capítulo titulado “Arte Experimental” orienta sus explicaciones para justificar que lo que hoy llamamos “arte moderno” se construye de manera elemental por o sobre la sensación de insatisfacción y estancamiento que provocó el aporte de las propuestas efectuadas por tres diferentes pintores y como estas se convertirían en los conceptos generadores de tres de sus diferentes movimientos y sobre los cuales se construiría lo llamado moderno.


Veamos, Cézanne se hizo particularmente sensible a lo que consideró que afectaba al movimiento impresionista, concretamente a lo que constituía la perdida del sentido del balance y el orden al centrar toda su preocupación en captar ese momento fugaz, y con lo que negaban las sólidas y provechosas formas de lo natural. Van Gogh, por su parte, había sentido que al rendirse ante las impresiones visuales y sin explorar nada excepto las cualidades ópticas de la luz y el color, el arte estaba en peligro al desechar esa intensidad y pasión através de la cual solo los artistas pueden expresar sus sentimientos y los de sus iguales; y Gauguin, finalmente, estuvo insatisfecho del todo con la vida y el arte que en su medio consiguió, él aspiró por algo mucho más simple y mucho más directo y deseó hallarlo entre los primitivos.


La solución que aportó Cézanne guió la historia del arte hacia el cubismo el cual se originó en Francia; Van Gogh, guió el devenir de los hechos hacia el expresionismo el cual obtuvo su principal respuesta en Alemania, y por último, Gauguin, pretendió resolver en las variadas formas de primitivismo.


Ahora bién, lo expuesto se constituye como las variables que operan en lo que provocó el surgimiento del movimiento al cual de una u otra manera pertenezco. Pertenezco, no porque sea electivo, en todo caso por durante su vigencia me tocó trabajar.






Siendo consecuente con lo expuesto, es el momento de contestar, ¿por qué? ¿Qué me lleva a hacerlo? ¿Qué me condiciona? ¿Por qué emplear determinados colores, texturas, grises? ¿Porqué de la fuerza tauromaquia que pretende fundirse con la ternura de las flores? ¿Cuál es el disfrute? o ¿será la particular sensación que tienes cuando las personas se detienen a detallar la obra?






De antemano, puedo adelantar mi rechazo, más bien mi desinterés por dar respuesta a las referidas preguntas. En todo caso, creo que lo haré bajo la presión que me impone someterme al proceso de legitimación de mi obra, ya que he oído que en la actualidad al artista se le perdona todo, excepto la ignorancia, o algo así. Total que para ser tenido como creador se necesita un soporte teórico personal y es en tal sentido que lo asumo.






Demostrar que es posible aportar algo para solucionar un problema requiere valor.


Para demostrar que algo es bueno, se debe captar la atención de las personas a las que va dirigido.


Para captar la atención de las personas es requisito atender a sus necesidades.


La necesidad de atender a lo bello es la más común.


Las personas viven entre lo tierno y lo agresivo y solo lo bello puede comprender esas sensaciones.


Lo bello pareciere oscilar entre el turquesa y el violeta, el dibujo es una mimesis del cuerpo de la mujer, solo sus líneas son capaces de reproducirlo todo.


















Gombrich, E. H. (2006). The Story of Art. New York : Phaidon Press Inc.






martes, 31 de mayo de 2011








Dibujo, es el resultado de materializar una idea, en cualquier caso puede hablarse de darle una identidad visual al pensamiento.


Pretender decantar en purismo la esencia de los elementos requerido para que esto sea o no considerado como dibujo, resulta inoficioso, basta, recordar el Dada con la integración de palabras al collage. entonces, debemos retomar la reflexión intentando escindir dos conceptos, el primero: el medio sobre el cual o con el cual se ejecuta y el propio resultado, digamos: el dibujo. Ya con anterioridad plantee las recientes discusiones que se llevan a cabo en el MoMA sobre el mismo tema ¿hasta donde podemos extender el término o más bien y con mayor precisión la técnica? Mi propia conclusión es que de momento me interesan otros temas, un poco, la famosa discusión sobre el sexo de los ángeles. Pero, de cualquier manera, ahondemos por breves líneas en el debate: Sí un profesor de dibujo pide a sus alumnos que como tarea traigan a la próxima clase dos dibujos “libres”, imaginamos que los resultados serán excluyentes a cualquier figura tridimensional, todos muy probablemente usaran como medio papel o cartón y lápiz, una buena proporción de los alumnos lo harán el carboncillo y alguno se atreverá a usar colores. Ahora bien. Para acomodar el asunto veamos alguna de las acepciones que indica el Diccionario de la Real Academia Española (2010) don ellas: Proporción que debe tener en sus partes y medidas la figura del objeto que se dibuja o pinta; y Delineación, figura o imagen ejecutada en claro y oscuro, que toma nombre del material con que se hace. En cualquier caso alude ala representación que del pensamiento se hará con énfasis en la reproducción d la imagen de algún objeto. Hasta aquí mi reflexión sobre el aspecto etimológico. Ahora, someramente asomemos la posibilidad de entender por qué hacerlo. Diríamos que en el inter curso de nuestra vida casi todo lo que se hace o deja de hacer esta condicionado muy probablemente a dos grupos de factores, digamos aquellos que parten de la iniciativa del sujeto activo y aquellos que no parten de su propia iniciativa, en el segundo de los casos citados tenemos aquellos que le son impuestos al alumno como ejemplo de los primeros digamos que son aquellos que surgen de determinados sujetos que lo hacen por obtener un placer muy particular. En próxima oportunidad algo diremos sobre ese particular así como sobre el de qué dibujar y que buscar cuando a ello nos proponemos.


Real Academia Española.(2010). [Página Web en línea]. Disponible: http://buscon.rae.es/draeI/ [Consulta: 2011, enero 2)






El término del semestre se hace propicio para iniciar la reflexión sobre las inquietudes que surgen sobre una ilimitada cantidad de asuntos propios del dibujo.






Probablemente el planteamiento que con mayor fuerza captó mi atención y desesperadamente buscó una respuesta fue el referido a ¿dónde está el dibujo?






Hoy asumo la exhibición de mi obra, más que una respuesta a esa interrogante, como un homenaje a los que compartimos esas horas en el Taller.


Y el homenaje consiste en invitar al espectador a asumir una postura crítica ante su propia indiferencia, sea ésta producto de su impotencia ante las limitaciones a su ámbito de libertad o quizás ante su propia flojera.


Y es por ello que propongo este ejercicio.






Tomemos un momento para fijar en la memoria cuatro términos: signo, significado, significante y significación, ello por una parte.


Y, por la otra, como buenos observadores que somos, echémosle una mirada a mi obra; se trata esta de una cuadro rectangular y cuatro floreros que también y bajo él cuelgan de la pared. Los floreros están a un mismo nivel horizontal, pero cada vez tienen menos flores; el dibujo en el cuadro refiere un florero con sus flores.






Luego de un recorrido visual, y como primera observación, podríamos señalar que cada vez hay menos flores, que hay un proceso de simplificación; así mismo, también vemos que hay un elemento constante y elemental: la flor.






Sí, lo básico, elemental y no reductible es el signo.


El significado es eso que dibujó tu cerebro, eso que nadie te tuvo que decir sobre qué o cómo es, solo tu memoria te ayudó.






El significante, no es más que la palabra escrita: una efe, una ele, una o y una ere, lo que no es más que el conjunto de fonemas que el cerebro descompondrá en un signo y le dará significado.


Y por último, la significación: Que no puede ser otra cosa que un proceso en el que el significado y el significante se unen y este acto da como producto algo que ya conocemos y es el signo.






Entonces tenemos, que, la obra expuesta está constituida elementariamente por un signo, que es la flor. Que el mismo tiene un particular significado para el espectador, dado lo básico de su dibujo y en consecuencia es la que tu te imaginaste; que el significante no pasa de ser un tema irrelevante, me refiero a que cómo se le llame o más aún, en qué lenguaje se lo haga. En tanto que, la significación, ese mágico momento en el que la imagen aparece en tu cerebro y se hace congruente con la forma independientemente de como la llamaste, debe tenerse como un acto de fe en el arte, como un acto de libertad hilvanado por una lengua que es el dibujo.






Juan Lorenzo Hernández.


IPC. Marzo, 2011


e-mail: juanlorenzohernandez@gmai.com






Ficha técnica: Autor: Juan Lorenzo Hernández. Fecha/lugar: 2011/Caracas. Título: Domingo en la mañana. Dimensiones: 51,5 X 151 Cm. Técnica/materiales: Pintura/óleo sobre yute sobre lienzo.