domingo, 11 de marzo de 2012

Copias romanas de estuas griegas. ensayo.

Universidad Metropolitana




Diplomado Avanzado en

Historia del Arte Occidental



Arte Clásico



Ensayo sobre:









“Copias Romanas

de

Estatuas Griegas”















Autor: Juan Lorenzo Hernández

Caracas, Noviembre 2007





El arte es la conciencia más cierta de los pueblos, la

encarnación de su juicio sobre el valor de las cosas.

K. Schnase citado por Rodenwaldt, Gerhart (1933)







Introducción.



En la observación de las ilustraciones relativas a escultura romana es frecuente leer en los títulos de las obras referencia a ser copias de originales griegos. De allí, la inquietud que planteo en este trabajo que pretende ser un ensayo.

¿Cómo es eso, que una importante cantidad de esculturas que hasta nuestros días han llegado, sean copias de originales? , ¿por qué, en todo caso, no nos ilustran con el original?, ¿Por qué no aparecen los originales? Y aun más, por qué una civilización posterior tiene la tendencia de hacer copias de la estatuaría de una anterior.

Veamos pues, en las próximas líneas la probable respuesta a algunas de esas interrogantes; siempre con la advertencia de, que aunque a primera vista parecieren asomar respuestas muy complicadas, no dejarán estas de ser de naturaleza muy elemental.

































I

En las ultimas décadas del siglo IV A.C., los romanos iniciaron una política de expansión la cual en 300 años los hizo los amos del mundo eediterráneo. Impresionados por la riqueza, cultura y belleza de las ciudades griegas, algunos generales regresaron a Roma con botines que incluían obras de arte en todos los medios. Pronto, muchos romanos ricos y bien educados desearon obras de arte que evocaran la cultura griega. Para satisfacer esta demanda, la tendencia de los artistas romanos fue a hacer copias de mármol y bronce de famosas estatuas griegas. En tal sentido, precisa Rodenwaldt (1933) que “de los talleres áticos salió una serie interminable de copias de obras maestras para ornato de los edificios en todo el mundo”

Los originales de las estatuas fueron impresos en yeso dando como resultado moldes que pudieron ser enviados a talleres en cualquier parte del el Imperio Romano y así duplicados en bronce o en yeso. Según apunta el ensayo patrocinado por el Department of Greek and Roman Art (2000) “los artistas usaron una técnica que permitía producir “moldes vacíos” de yeso para producir replicas de bronce y “moldes sólidos” también de yeso, caracterizados por tener muchas perforaciones de diferentes medidas destinados para producir las copias de mármol”.

Es interesante destacar que las copias hechas en mármol fueron reforzadas agregando elementos que incrementarían la capacidad de soportar la carga, ello debido a que el mármol carece de la resistencia del bronce. Resultando que con frecuencia podemos observar una columna lateral a una estatua de cuerpo completo o algún elemento debajo de un codo, probablemente mal disfrazada de árbol, la cual al final, es un elemento que apriorísticamente permite al ojo del no conocedor hacer una previsión sobre la alta probabilidad de que sea una copia, es en tal sentido que (Rodenwaldt:1933) cita que “los referidos originales carecían de los apoyos que tanto las afean. (p. 53)”



II

Con frecuencia hemos podido leer la referencia que hacen los textos especializados al período “neoático” o en todo caso, más precisamente a los talleres áticos, talleres estos de donde son producidas la mayoría de las copias romanas de las esculturas griegas. Al respecto debe entenderse por ello al periodo comprendido entre el siglo I al IV en le cual, en talleres ubicados en Roma se elaboran esculturas cuyos originales fueron elaborados en Grecia clásica.

A manera de ilustración de lo expuesto encontramos que hoy día es un hecho más que notorio y bien publicitado que la mayoría de los museos de prestigio en el mundo poseen importante colecciones de copias afirmando que “El origen de de las mismas (realizadas en los talleres neoáticos) está en la afición de los patricios romanos por incorporar estatuas griegas a sus colecciones privadas, aunque éstas no fueran originales



III

Aunque algunas esculturas romanas son puramente romanas en su concepción, otras son cuidadosamente consideradas debido a ser variantes de prototipos griegos adaptados al gusto del mecenas romano. Varias de las llamadas copias romanas de las esculturas griegas son puramente reproducciones de un original, otras combinan la imagen de un dios o atleta griego con la cara de un retrato romano. Las estatuas griegas usualmente apuntan a la belleza o a las cualidades heroicas de la persona representada, en tanto que la escultórica romana se desarrolla tardíamente.

Hacia el siglo II A.C. el mercado de las copias de las estatuas griegas era enorme, más allá que su popularidad doméstica, los numerosos monumentos públicos, teatros y baños públicos, a través del Imperio Romano estaban decorados con nichos en los cuales destacaba la estatuaria de mármol y bronce .

Ahora bien, por qué tantas copias, la respuesta tiene dos componentes, mucha demanda, me refiero muchos querían tener la estatua y naturalmente había que reproducirla y la mayoría de las antiguas estatuas de bronce se perdieron o fueron fundidas, principalmente para reutilizar el valioso metal.



IV

Entonces, es momento de plantearse que aun si estamos a favor o en contra del valor estético de las copias, y a tales efectos debemos considerar el aporte del ya citado Prof. Rodenwaldt (1933) quien expone que, “las copias sólo nos dan formas frías a las cuales únicamente la fantasía puede prestarles vida” que ellas nos han proveído la más antigua evidencia visual de las obras maestras de muchos de los famosos escultores griegos.

A manera de colofón y con un fin estrictamente ilustrativo puede observarse a continuación dos reproducciones de un curioso ejemplo, se trata de dos diferentes copias de un mismo original estando este último atribuido a Praxiteles, se trata de la estatua de Hermes, el primero de ellos identificado con la letra “A” el cual se encuentra exhibido en el Museo “Pio Clementito” del Vaticano y el segundo, identificado con la letra “B” exhibido en el “British Museum” de Londres.



Conclusiones:

Muy probablemente la existencia de un numero importante de copias, se deba a la altísima demanda que tuvieron los originales durante los primeros 5 siglos del Imperio Romano, época en la cual el prestigio de la estatuaria helena aun arropa al de la incipiente Romana. Así mismo, la razón por la que existan tan pocos originales de las estatuas copiadas se deba a la eventual necesidad de bronce para fortalecer los metales que se empleaban para la elaboración de armas de guerra.





Bibliografía.

Department of Greek and Roman Art. "Roman Copies of Greek Statues". In Timeline of Art History. New York: The Metropolitan Museum of Art, 2000–. (recuperado en 15 de octubre de 2007 de http://www.metmuseum.org/toah/hd/rogr/hd_rogr.htm)

Rodenwaldt, Gerhart (1933). “Historia del Arte Labor” T. III Arte Clásico (Grecia y Roma) (2ª Ed.). Barcelona: Editorial Labor S.A. Editorial Labor, S. A. Barcelona-1933.

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