domingo, 11 de marzo de 2012

Nueva Figuración

Decanato de estudios de postgrado e investigaciones.

Diplomado avanzado en artes visuales venezolanas.

De la nueva figuración y otras figuraciones.

Profesora: Susana Benko.









José Antonio Dávila.

(Ensayo)











Autores: Trina Itriago

Juan Lorenzo Hernández.

Caracas, junio de 2009





José Antonio Dávila. Un compromiso, la libertad.

Hay una cosa cierta, es el cambio. José Antonio Dávila no se aparta de ese axioma. Sin embargo, su afección por el desenvolvimiento de los humanos lo hace tener como centro de su representación la vida.

Si se trata de restringir esta oportunidad para comentar su obra en el periodo referido a la neofiguración, en toda ella el hombre de su país permanece asociado a las escenas del transcurrir de lo cotidiano, las que no significan otra cosa que esas realidades del pueblo y su deseos de atender su propia existencia, asunto que él logrará plasmar con la misma sencillez que estás transcurren en territorio vernáculo.

Si se trata de aprovechar la oportunidad para comentar su obra en los diversos periodos contentos estaremos de hacerlo.

Como marco general, debemos señalar que en su obra persiste la indagación en lo real. Nos muestra todo lo que escucha, ve y lee. Indudablemente sus emociones tienen un papel definitorio y es con ellas que según dicen, en oportunidades representa en su medio pictórico los cuentos que frecuentemente escucha de sus padres.

Nueva York y su riqueza cultural permanece presente en su obra y Caucagua no puede ser obviada. A saber su tropicalidad e impacto social; la injusticia, los abusos de poder y su propia sensibilidad lo mueven a desarrollar una obra que se rebela ante el sufrimiento de los que no poseen el derecho a expresar libremente sus ideas, a moverse, a trabajar y vivir.

Su compromiso con el ser humano esta claro.

Quienes escriben, desconocen si el artista profesa alguna confesión, más queda claro que, su concepto de solidaridad y justicia se evidencian de un modo constante en su obra.

Como artista toma como base de su planteamiento la belleza y en plano superficial al fenómeno social y político: la injusticia y la desigualdad.

Si en el contexto del arte moderno, entendemos por Humanismo a cualquier expresión artística que implique una exaltación del hombre, más allá de su individualidad y circunstancia, podemos pensar que, el verdadero tema es el hombre como elemento fundamental, sujeto y objeto de energía y, en todo caso, como elemento susceptible de reaccionar. Maltratable podríamos decir, y es precisamente éste el tema que se evidencia en la obra de Dávila.

En la faceta que resalta este trabajo tenemos que la suave disposición de los colores y la estructuración propia de una realidad se identifica de manera oblicua con la definición de esa neofiguración que nos atrevemos a señalar con énfasis en la tendencia figurativa y la cual según indica la crítica especializada se presentó como solución intermedia y conciliadora entre realismo y abstracción.

Para nosotros lo verdaderamente trascendente se focaliza en los contenidos que la imagen suscita y ciertamente en su fuerza expresiva.

Dávila, como integrante de la neofiguración queda comprendido entre los duros que combatieron por sostener una creatividad, por tener talento e imaginación para hacerse sentir con estridencia en la década siguiente a la de los atrabiliarios sesentas.

Podemos continuar indicando junto a la gran crítica que el mismo Dávila junto con el grupo de artistas que integraron el movimiento lograron que el arte dejara de ser un complejo de imágenes bonitas para convertirse en insurgencia y mortificación de consciencias.

Dávila en su evolución, va abandonando la recognoscibilidad de las figuras de hombres de trabajo para hacer más sonora su gama cromática y más lisa su pintura con no poca atención a los esquemas compositivos.

Con ello y sustrayendo palabras de la cátedra se demuestra que en arte no es más importante lo que se quiere decir sino la forma como se dice. No es el mensaje, sino los términos en que se dice lo que cuenta. Definitivamente para Dávila como para el resto de los integrantes de la Nueva Figuración, la libertad es fundamental para lograr la comunicación con le espectador.

Así mismo, más para otra etapa, es importante señalar que lograr sus composiciones hasta en contextos que transgreden o trascienden sus propios límites haciéndolos comunes tanto a los espaciales como a los temporales.

En determinado momento incorpora a sus pinturas nuevas texturas por medio de la utilización de telas, metales, mayas, arena, piedras, incursionando en el campo del ensamblaje o collage, en este momento, la técnica predomina frente al tema, y llega hasta la abstracción, es así como se os muestra un José Antonio Dávila que trasciende a la neofiguración.

Hasta el presente trabaja Las Cabinas, donde se consolida todo su quehacer pictórico como base del estilo que conserva, tanto técnicamente como en la forma de concebir un cuadro. Quedan atrás los collages, y se centra en la forma y el color: “Estructurando la planimetría del lienzo como un todo armónico en que los volúmenes avanzan o retroceden, se interceptan y se superponen, en un juego abstracto, de geométrico equilibrio, pero sin desligarse de la materialidad, la inmediatez expresionista”. Durante todo su trabajo plástico, Dávila entra y sale del aislamiento. Tiene constantes períodos de interiorización y búsqueda interior, y al propio tiempo, está presente en el acontecer artístico de las grandes urbes, de donde se nutre y renueva su lenguaje.

En la actualidad la composición cambia, alguna mariposa y hasta otra variable fortuita aparecen, en principio fueron insectos y perros, luego gatos, todos se fueron incorporando al lienzo. Dávila renueva su producción, y es la realidad que lo rodea de donde va a extraer sus nuevos personajes y modelos: “Son estas últimas obras de extremo realismo que incluso llega a posibles imitaciones espaciales y texturales para gratamente sorprender al espectador y vincularlo fijamente con la obra, para tenerlo donde él mismo escoja estar, el lo ilusorio o en la realidad o aún más allá, entre el mundo perceptible y los mundos del que solo él sabrá.

Para quienes escriben, Dávila más que técnica tiene un dominio del compromiso con la vida, con la libertad, en cualquier caso es un símbolo de libertad.























































Ilustraciones



























Bibliografía.

La nueva figuración. Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Juan Astorga Antón [On line] http://verda.saber.ula.ve. Intervenida en fecha 28 de abril de 2009, 18:10 hrs.



Carlos Silva, Historia de la Pintura en Venezuela. Tomo III. Armitano Editor. s.f. Caracas: Venezuela.

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